Descripción
Una exploración del pop contemporáneo como la nueva liturgia mística, donde la seducción y el sacrificio conectan los ritos ancestrales con la era del algoritmo.
La música ha jugado un papel central en todas las religiones, y también en prácticas folclóricas relacionadas con el hecho religioso e incluso con la magia ancestral, desde los cantos armónicos guturales empleados en los distintos chamanismos hasta el canto gregoriano o los himnos órficos que pretendían la invocación de las divinidades.
La progresiva llegada de la Modernidad seculariza esa relación causa-efecto y desacraliza la música, mostrándola como arte profano, entretenimiento y mercancía. Esta visión laica de lo musical no ha impedido que, en los últimos años, en los que esta misma Modernidad está en crisis, haya un auge del simbolismo religioso y esotérico en los artistas más populares, desde Rosalía hasta Kanye West.
Este libro no solo estudia el renacimiento religioso y místico en la canción popular contemporánea, sino que plantea una continuidad histórica entre las antiguas canciones litúrgicas y el pop. Tanto unas como otras requieren de las mismas materias primas: seducción y sacrificio. ¿Es tan distinto arrancar un corazón de poner un like con forma de corazoncito?
Portada de Santiago Sequeiros







